En un movimiento estratégico para revitalizar la principal industria del país, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, anunció el inicio de la discusión para reformar la Ley Orgánica de Hidrocarburos. Esta iniciativa, emanada del Ejecutivo Nacional, tiene como objetivo central establecer un marco jurídico sólido que logre atraer inversión extranjera y garantizar condiciones de rentabilidad para los capitales internacionales.
Seguridad jurídica y nuevos modelos de negocio
Rodríguez enfatizó que la actualización de esta normativa es fundamental para que los recursos energéticos de la nación se traduzcan en beneficios tangibles para la población. Según el parlamentario, las vastas reservas de petróleo deben ser explotadas de manera eficiente para financiar áreas críticas como la salud, la educación y los servicios públicos.
Uno de los pilares de esta reforma es la incorporación y fortalecimiento de los Contratos de Participación Productiva (CPP). Este mecanismo busca otorgar una mayor operatividad y seguridad a las empresas privadas, permitiendo una gestión más flexible en comparación con los modelos tradicionales de empresas mixtas, adaptándose a la «nueva realidad» económica y geopolítica que enfrenta Venezuela.
Un paso hacia la apertura petrolera
La propuesta legislativa, que ya ha comenzado su proceso de consulta pública en diversas regiones del país como el estado Anzoátegui, pretende eliminar trabas burocráticas y legales que anteriormente dificultaban el flujo de capitales.
“Estamos moldeando lo que debe ser una cooperación energética basada en la decencia y la rentabilidad mutua”, señaló Rodríguez, sugiriendo que la reforma facilitará que la inversión privada se incorpore rápidamente a nuevos campos petrolíferos para elevar los niveles de producción nacional.
Impacto en la economía nacional
La reforma de la Ley de Hidrocarburos forma parte de un paquete de doce leyes económicas que el Parlamento busca sancionar durante el período 2026-2027. Con estos cambios, el Gobierno nacional espera no solo aumentar los ingresos en divisas, sino también modernizar la infraestructura de la industria petrolera, la cual requiere de tecnología de punta y financiamiento a gran escala que solo la inversión extranjera puede proveer de forma inmediata.
Para los expertos y analistas del sector, el éxito de esta ley dependerá de la claridad en las reglas de juego y de la capacidad de generar confianza en el mercado internacional, en un contexto donde el país busca desesperadamente recuperar su soberanía energética y su rol como proveedor confiable en el mercado global de crudo.







