En un giro dramático que sacude los cimientos de la política nacional, el exministro de Industrias y señalado como el principal operador financiero del chavismo, Alex Saab, fue detenido durante la madrugada de este miércoles 4 de febrero. El arresto, ejecutado bajo un sorpresivo operativo conjunto entre el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) y el FBI, tuvo lugar en una exclusiva zona residencial del sureste de Caracas.
La captura de Saab no fue el único golpe de la jornada. Se confirmó que el empresario y dueño de Globovisión, Raúl Gorrín, también fue aprehendido en la misma operación. Ambos se encuentran actualmente bajo custodia en El Helicoide, la sede principal del servicio de inteligencia en la capital venezolana.
De «Héroe Diplomático» al olvido político
Este suceso ocurre apenas semanas después de que Saab fuera removido de su cargo en el Ministerio de Industrias y Producción Nacional. Su salida del gabinete, oficializada bajo la gestión de Delcy Rodríguez, parece haber sido el preludio de una pérdida total de protección política.
A diferencia de lo ocurrido en 2021, cuando el gobierno venezolano desplegó una intensa campaña internacional para evitar su extradición desde Cabo Verde, la actual administración en Venezuela parece haberle retirado el respaldo. Analistas sugieren que este arresto responde a una reconfiguración del poder tras la salida de Nicolás Maduro, abriendo nuevamente la posibilidad de una extradición a Estados Unidos.
Cronología de una caída anunciada
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Diciembre 2023: Saab es liberado por Washington tras un polémico canje de prisioneros.
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Octubre 2024: Se reincorpora formalmente al tren ministerial venezolano.
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Enero 2025: Comienza el declive de su influencia dentro del palacio de Miraflores.
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4 de febrero de 2026: Detención definitiva en un operativo que involucró inteligencia extranjera.
La captura de Alex Saab representa un hito en la crisis política en Venezuela, pues su testimonio en suelo estadounidense podría comprometer los secretos financieros de la última década. El país permanece a la expectativa de nuevos pronunciamientos oficiales sobre el destino de quien fuera el hombre de mayor confianza para las finanzas del Estado.


